miércoles, 2 de mayo de 2012

Voy a contaros un secreto que quizás no sea tan secreto, pero necesito gritarlo a los cuatro vientos.
Odio mi altura.
Así de claro.
Mientras que hay gente que dice que me envídia por eso, yo daría lo que fuera por no medir lo que mido. De verdad.

martes, 28 de febrero de 2012

Egoísta

Últimamente me he dado cuenta de que debería ser menos egoísta… no en el sentido de prestar cosas o darlas o cosas por el estilo; en ese sentido no creo que lo sea, pero en el de anteponer a los demás a ti mismo… creo que debería mejorar eso.
No es que no lo haya hecho nunca, sí que lo he hecho, de veras, pero, sinceramente, creo que no lo hago lo bastante. Creo que mis seres queridos y amigos tienen el derecho a ser antepuestos a mi propia persona en numerosas circunstancias, y no es que me anteponga a mí misma por propia voluntad, es que no me doy cuenta de que lo hago.

Y eso supone un problema porque… ¿cómo vas a cambiar algo si no te das cuenta de que lo haces hasta que es demasiado tarde? Hasta que ya has herido a alguien, sin querer hacerlo, es cierto, pero lo has hecho al fin y al cabo.

Aunque sea algo tonto, algún pequeño detalle en el que no caíste, un momento en el que, por vagancia o por distracción, no hiciste lo que deberías haber hecho. Y luego te arrepientes y te sientes culpable, pero en ese momento ¿qué puedes hacer?

Ya ha pasado la ocasión, ya es tarde, demasiado tarde, y todo por ser una egoísta.

lunes, 23 de enero de 2012

¿Miedo?

Hay gente que va muy tranquila a los exámenes, gente que se pone nerviosa o gente que dice tener miedo de ellos, o de alguno en concreto. Ya sea una asignatura que es más complicada, un temario que no consiguen aprenderse o algo que se les de especialmente mal y por eso le tienen más miedo.
Yo suelo ser un poco de todos los grupos. Hay exámenes que me ponen nerviosa, pero ligeramente, nada grave; otros que, por cualquier razón, no me preocupan tanto y voy más relajada y otros que me dan miedo.
Hasta hoy creía que el que peor llevaba y que más miedo me daba era el de lingüística. Esa asignatura temida por todos los estudiantes de Traducción e Interpretación.
Personalmente me recuerda a filosofía, y como esta no me termina de gustar, la verdad es que lingüística tampoco me gusta. La componen una serie de lecturas "optativas" (que de optativas no tienen nada...) que son bastante densas e infumables.
Yo, ilusa de mí, creía que las demás más o menos las manejaba bien.
Hasta que me he puesto con el oral de inglés.
Parece algo muy tonto, pero ese examen que creía tan sencillo (y que, de hecho, de complicado no tiene nada) me da pánico.
Así de claro, ni miedo, ni nervios, ni nada de eso. Pánico.

He estado intentando prepararme el examen yo sola, en mi cuarto, recitando una y otra vez uno de los cuatro bloques que me entran (en total son dos carillas, a media por bloque, nada del otro mundo) y no era capaz. Se me trababa la lengua, no sabía pronunciar palabras que, en realidad, ya he pronunciado más de una vez, notaba mientras hablaba el marcado acento español que inunda mi inglés y no he podido evitar pensar "Si no soy capaz de recitar un pequeño texto yo sola, en mi cuarto, sin presiones externas ni nada... ¿cómo voy a lograr hacer una interpretación?, ¿cómo voy a conseguir decir algo segundos más tarde de que lo diga otra persona, y además en otro idioma?"
Y entonces me he agobiado.
Que sí, que sé que es mi primer año.
Que sé que me tienen que enseñar a hacer las interpretaciones, que no se nace sabiendo.
Pero... parece tan complicado... que a veces me pregunto si estoy en la carrera correcta...
pero luego pienso en lo que me gusta traducir algo, en lo mucho que me motiva entender una serie sin subtítulos de ningún tipo, en que me gusta ver las cosas dobladas al español y tras una frase que me guste o tras una palabra que me llame la atención, cambiarle el audio a su versión original, para ver cómo lo dicen. En todas las cosas que hacen que adore mi carrera, y en todas las que me hacen temerla...
La verdad, gana lo positivo.
Estoy orgullosa de estar estudiando algo que me gusta tanto, aunque no todo lo que haya en ella me guste o se me dé bien, porque me gusta esforzarme y saber que mi esfuerzo es recompensado con buena nota y con conocimientos nuevos. Que parece muy tonto, pero me gusta aprender cosas. Me gusta cuando los profesores me explican cosas que a lo mejor no entran en el temario, pero que son interesantes.

Me gusta mi carrera y aunque a veces me de verdadero pánico algún examen o asignatura, estoy contenta de estar en ella.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Familia

(Del lat. familĭa). 
1. f. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas.
Es lo que la RAE afirma que es una familia. Pero yo pregunto: ¿Eso es todo? Unas personas emparentadas entre sí que viven juntas es cierto que son una familia, pero ¿esta no es algo más? Algo más que unos simples lazos sanguíneos que te unan a otra persona, el saber que puedes confiar en ellos, el poder contarles lo que sea, el pasar con ellos tiempo, estando juntos, ya sea viendo una película, una serie o jugando a un juego de mesa o incluso simplemente hablando.
Un hijo normalmente confía en sus padres y en sus hermanos, ¿no?

Desde hace algo de tiempo estoy viendo como a mi alrededor algunas familias se desmoronan o como están muy individualizadas interiormente, con cada uno a su bola, sin contar con los demás, sé de gente cuyos padres les reprochan ser como son, porque tienen una personalidad que ellos no consideran adecuada con respecto a los conocidos y amigos, les reprochan haber escogido estudiar aquello que realmente les gusta pese a que en el fondo no tenga muchas salidas…
Porque no les entienden, porque no pueden hablar con sus padres directamente, porque si hay algún problema se lo callan y lo sufren solos antes que contarlo y recibir apoyo.

Personalmente no lo entiendo.

No sé si yo he tenido suerte, si los demás han tenido mala suerte, si yo o mi familia somos raros o por el contrario lo son los demás…
Pero esas cosas no me pasan a mí. Yo suelo hablar diariamente con mis padres (o como mínimo con mi madre), les cuento mis cosas, cosas que a veces ni les interesan realmente, pero me escuchan. Si tengo algún problema sé, perfectamente, que puedo acudir a ellos, o si me da fatiga por lo que sea, que puedo acudir a mi hermano mayor porque, joder, porque es mi hermano, y si puede ayudarme, no tengo ninguna duda de que lo hará.
Yo no soy capaz de mentirles a mis padres. No veo la necesidad. De hecho, me sentiría mal si lo hiciese porque, a ver, si no confío en ellos ¿en quién puedo confiar?

Me gusta mi familia.
Me gusta que podamos contar los unos con los otros.
Me gusta que no haya normalmente peleas, y que cuando las hay se solucionan rápido y bien.
Son mi familia y les quiero tal y como son.

lunes, 10 de octubre de 2011

Desaparecer

Solo durante un poco, irme, desconectar.
Estaría tan bien ir a un país extranjero, de habla anglosajona, y perderme por ahí durante una época, aunque sea corta. Practicar, disfrutar, eliminar las presiones que empiezan ya, tan pronto...
Que sí, que todo el mundo sobrevive a esto, que lo sé, pero hay días y días. Hay días que quiero comerme el mundo, casi literalmente. Quiero ir a clase, enterarme, salir, quedar con mis amigos, reírme y disfrutar del tiempo, disfrutar de todo ahora que puedo... pero otros días no son así, otros días no me entero de nada en clase, me agobian con trabajos para los que faltan aún meses, pero afirman que no da tiempo, se vuelven insoportables con lecturas que nadie cuerdo entiende de buenas a primeras, si no que tienes que leerlas, releerlas y volverlas a leer una vez más para entender de qué está hablando.
Y yo lo único que quiero es irme, ir rumbo norte durante un tiempo y luego girar hacia la derecha y acabar en cierto país con acento a  lo Doctor Who y estar allí y ya está. Solo eso, no puede ser tan difícil...

Pero muy a mi pesar sí que lo es, por lo que me toca quedarme, apechugar con lo que hay y enfrentarme diariamente a lo que el mundo pueda echarme a la cara, y mantener la cabeza alta porque eso sí, arrepentida no estoy, por mucho que en ocasiones desespere y me parezca que nada es como debería!

miércoles, 31 de agosto de 2011

Cambios y etapas

He estado en tres colegios durante toda mi vida. En cada uno de ellos he pasado una etapa educativa, por llamarla de algún modo.

En el primero, estuve durante la primaria, y conocí a gente, a gente de la que me acordaré durante toda mi vida, lo quiera o no. Gente que no voy a olvidar nunca, y me alegro de ello. A algunas de esas personas he seguido viéndolas de vez en cuando cuando me fuí del colegio, hablaba con ellas y demás. A otras (una en particular) no tanto, y me da mucha pena. Durante la primaria fue una de mis mejores amigas, pasabamos días una en casa de la otra y viceversa, jugando, cantando, haciendo el loco, lo típico de los niños. Pero durante la ESO, yo estuve en otro colegio, y ella... bueno, digamos que conoció a más gente, y entre ellos su novio, que la absorbe completamente.
La echo de menos, la echo mucho de menos...

En la ESO estuve en otro colegio, como ya he dicho, en este conocí a más gente, pero no echo de menos más que a cuatro personas de las que conocí, y por suerte a varias las sigo viendo a menudo, con una hablo prácticamente todos los días, y me alegro, porque es muy importante para mi saber que está ahí, que si lo necesito puedo tener profundas conversaciones nocturnas con ella, y que de esta forma nos podremos desahogar cuando las cosas se nos vienen encima.

Por último, en bachillerato volví a reencontrarme con gente de primaria, sobretodo gente con la que no había dejado de tener contacto, a base de charlas por internet, o cine casero en casa de una de ellas, que es el mejor cine casero que he hecho en toda mi vida, solo nosotras dos y aunque se nos quemasen las palomitas o aunque pusieramos una película con la que deberíamos haber llorado a mares y que no hubiésemos soltado ni una sola lágrima, ese cine casero es inolvidable.
Pero también conocí gente nueva, un chico que se convirtió en mi mejor amigo masculino, puesto que aunque tengo algún otro por ahí perdido, es con el que más confianza tengo, lo cual se puede ver con nuestro trato cuando nos vemos, con nuestro pequeño grupito que se autoformó casi sin darnos cuenta, pasamos el rato metiéndonos unos con otros, haciendo bromas privadas que solo entiende nuestro grupo, cantando por ahí y pasándonoslo bien.
En este grupo hay otras dos personas que se han convertido también en algo muy importante, y con las que espero seguir en contacto aunque las carreras que tengamos sean diferentes, con las que espero de verdad seguir pasando tiempo.

Todo esto es a causa de que ahora en octubre empiezo la universidad, y conoceré a mucha gente, que me parece muy bien, siempre es bueno conocer gente nueva, pero no quiero dejar que los estudios separen de mi a los que ya conozco, a los pocos que puedo considerar mis amigos de verdad, no quiero alejarme de ellos, quiero seguir como estabamos, quiero poder saber que estarán ahí cuando los necesite, y que ellos sepan que me tienen aquí para lo que quieran.
Supongo que tengo miedo de que cambien demasiado las cosas...

miércoles, 6 de julio de 2011

Cucarachas, cucarachas everywhere!

A alguien muy listo se le ha ocurrido fumigar las alcantarillas.
Me parecería una idea genial, puesto que así mueren muuuchas cucarachas y bichos variados que ahí habitan, sino fuera porque mi casa está justo enfrente de dos desagües, no uno, DOS!
Lo que con respecto a que fumiguen significa que tooodas las cucarachas huyen. Hacía afuera. Hacía los desagües. Hacia MIS desagües.
Encontrarse con una cucaracha ya es malo. Hacerlo con más de veinte delante (y en la terraza) de tu casa, no sé como calificarlo. Tener que ir dando escobazos, echándolas, matándolas, mientras no ves una torta porque se te han roto las gafas, no es precisamente bueno. Pero hacerlo cuando ya ves, con lentillas, tampoco es bueno.

Que alguien me saque de aquí por favor! T__T