Es raro cómo una piensa que se conoce a sí misma, pero en cambio no cae en la cuenta de que para conocerse a sí mismo hace falta saber cómo te ven los demás desde el exterior. Alguna vez he mencionado aquí que me considero madura y tal y cual, pero... ¿realmente la gente me ve así? ¿De verdad me conocen cómo yo me conozco, o incluso me conocen mejor de lo que yo misma me conozco? De verdad la gente cercana a mí piensa que soy cómo yo pienso que soy, o por el contrario opinan que soy de otra forma que no conozco.
Siendo cómo soy, ¿dejo ver a los demás mi forma de ser? ¿O me oculto dejando ver sólo la faceta infantil?
No, ¿verdad? Vale que en ocasiones soy infantil e insoportable, en algunas otras soy incluso amable, pero... ¿cómo soy en realidad? ¿Cómo me ven desde fuera? ¿Es una mezcla de cómo me ven y de cómo me veo yo la respuesta a cómo soy?
Una amiga me ha contado que le habían acusado de egocéntrica, cuando ni ella ni yo la vemos así, pero otra persona sí, por que de lo contrario no se lo habría dicho, ¿no? Entonces, ¿lo es o no lo es? Yo por mi parte, opino que no, y si ella misma esta de acuerdo conmigo y opina que no, será que la otra persona se habrá equivocado, ¿no?
Otra amiga afirma ser muy tímida, es cierto, lo es, al principio. Cuando por fin logré que dejara de ser tímida conmigo, ha resultado ser una de mis mejores amigas y de las mejores personas que conozco, y mi pregunta es: ¿Cuánta gente cómo ella están ocultos tras una máscara de timidez, o de otro rasgo cualquiera que haga a los demás alejarse?
Creo que es realmente complicado conocer a alguien de verdad, y que entre todos mis conocidos, sólo raspan una capa de mi, al igual que yo sólo conozco parte de ellos, a algunos mejor que a otros, pero al fin y al cabo, no hay día que deje de sorprenderme al conocer algo nuevo de alguien a quien pensaba que conocía bien.
Desde luego, las personas somos extrañas, la gran mayoría se ocultan de los demás, o por lo menos, ocultan su verdadero yo detrás de una capa de humor, de timidez, de carácter infantil, o incluso de prepotente sólo para que alguien los acepte, cuando en realidad están engañando tanto a ellos mismos cómo a los demás, pero sobre todo a ellos, porque si no eres cómo realmente eres, ¿para qué quieres ser así?
¿Sabéis qué os digo?
Que soy cómo soy, no sé exactamente cómo soy, pero en parte me da igual, porque no voy a cambiar por nadie, lo siento mucho, pero entonces dejaría de ser yo misma, y no pienso hacerlo.
Aunque realmente me gustaría saber cómo me ven los demás, sólo por curiosidad... sin dejar que influya demasiado en mi, aunque es algo complicado, puesto que estamos hechos a base de influencias de las personas que nos rodean, lo queramos o no.
Simplemente este blog es una recopilación de los pensamientos de una joven cualquiera.
jueves, 21 de abril de 2011
martes, 19 de abril de 2011
Sensible
¿Qué demonios me pasa?
Cualquier cosa me cabrea, cualquier ruido me desespera, cualquier obligación me enerva...
Yo no soy así. Estoy sensible, me altero por cualquier tontería, y hago de algo diminuto un mundo.
Vale, no soy la hija perfecta, pero cuando tengo que hacer algo lo hago, sin más. Sin quejas, ni inconveniente alguno, pero ahora, cada vez que me mandan algo, lo hago, si, es cierto, pero en mi interior lo único que tengo ganas de hacer es salir corriendo y encerrarme en mi cuarto.
Antes estaba en el salón, viendo Moulin Rouge en la tele, cuando han vuelto mis padres que estaban por ahí, y han dicho de ver una película que llevamos días planeando ver. Obviamente he quitado la película, vale, y al momento de empezar a ver la otra me he dado cuenta de que no tenía ninguna gana de verla, cuando llevamos esperando días para verla juntos, y simplemente me he ido a mi cuarto, y me he puesto a ver otra cosa.
Me recuerdo al prototipo de adolescente imbécil e independiente que aparecen continuamente en películas y series, ese que se enfada con sus padres por cualquier gilipollez y que no admite no tener razón, incluso cuando es realmente obvio que no la tiene. Y yo me miro a mí, y veo que lo único que me apetece decir en estos momentos es gritar: "¡Dejadme en paz!" Cuando en el fondo sé que no tienen la culpa de nada, que soy yo la que está sensible e insoportable, la que debería cambiar, pero es que ¡no puedo! De verdad que no.
En estos momentos una gran banda sonora me acompaña, escuchad la canción, es perfecta. Dream on.
Lo seguiré haciendo, aunque me cueste la cordura en ciertos momentos, sólo el seguir pensando en ese sueño es lo que me mantiene los pies sobre la tierra, es agobioso, cierto, pero no por ello menos necesario.
Cualquier cosa me cabrea, cualquier ruido me desespera, cualquier obligación me enerva...
Yo no soy así. Estoy sensible, me altero por cualquier tontería, y hago de algo diminuto un mundo.
Vale, no soy la hija perfecta, pero cuando tengo que hacer algo lo hago, sin más. Sin quejas, ni inconveniente alguno, pero ahora, cada vez que me mandan algo, lo hago, si, es cierto, pero en mi interior lo único que tengo ganas de hacer es salir corriendo y encerrarme en mi cuarto.
Antes estaba en el salón, viendo Moulin Rouge en la tele, cuando han vuelto mis padres que estaban por ahí, y han dicho de ver una película que llevamos días planeando ver. Obviamente he quitado la película, vale, y al momento de empezar a ver la otra me he dado cuenta de que no tenía ninguna gana de verla, cuando llevamos esperando días para verla juntos, y simplemente me he ido a mi cuarto, y me he puesto a ver otra cosa.
Me recuerdo al prototipo de adolescente imbécil e independiente que aparecen continuamente en películas y series, ese que se enfada con sus padres por cualquier gilipollez y que no admite no tener razón, incluso cuando es realmente obvio que no la tiene. Y yo me miro a mí, y veo que lo único que me apetece decir en estos momentos es gritar: "¡Dejadme en paz!" Cuando en el fondo sé que no tienen la culpa de nada, que soy yo la que está sensible e insoportable, la que debería cambiar, pero es que ¡no puedo! De verdad que no.
En estos momentos una gran banda sonora me acompaña, escuchad la canción, es perfecta. Dream on.
Lo seguiré haciendo, aunque me cueste la cordura en ciertos momentos, sólo el seguir pensando en ese sueño es lo que me mantiene los pies sobre la tierra, es agobioso, cierto, pero no por ello menos necesario.
miércoles, 6 de abril de 2011
Diminuta
¿Alguna vez habéis pensado en que importancia tenéis en el mundo? ¿Realmente esperáis ser alguien de renombre? Ya sea para bien o para mal, pero ser alguien que cuando una persona de otra ciudad, e incluso de otro país, escuche tu nombre diga: ¡Ah, yo sé quién es!
O simplemente dentro de tu propia ciudad, ser alguien conocido, no una oveja más que sigue al rebaño, a la que le gustan las mismas cosas que a otro par de millones de personas, que ve las mismas series, lee los mismos libros, se divierte con las mismas bromas...
El mundo es tan grande, que me hace sentir extraña, diminuta, cómo si no tuviera alguna importancia lo que yo piense, diga o haga, ya que no va a tener gran relevancia más allá de mi entorno más cercano.
Es cómo lo típico de "¿si ahora desaparezco, realmente habría dejado huella en algún sitio?"
Creo que el número de personas a las que les afectaría de verdad no serían más de diez. A ver, no es que quiera ser super famosa y que todo el mundo me conozca, de hecho, nunca he querido ser famosa, me parece que tiene que ser un agobio increíble, y una falta de vida privada completamente innecesaria, pero no sé, pensar que no has hecho nada realmente relevante, me deprime un poco.
Se que no puedo pedirle peras al olmo, y no puedo pretender no ser famosa y a la vez hacer algo realmente importante, pero en ocasiones me entran ganas de gritarle al mundo: "Hey, ¡estoy aquí! ¡No me ignores por favor!" Sólo para comprobar si alguien es realmente consciente de mi presencia ahí, al lado suya.
El día de mañana pretendo ser buena en mi carrera, no la mejor, pero de los buenos, y cuando acabe, lo mismo en mi trabajo, cuándo lo encuentre, claro. Entonces, todo queda resumido a una monotonía opresiva y a una oveja más que sigue al resto, sin destacar en ningún momento, sin ser realmente importante, cómo un peón más, que si desaparece, simplemente será reemplazado, sin más. No quiero ser así.
Siempre he odiado a los que siguen una corriente, aunque irónicamente en muchas ocasiones también yo he seguido alguna, ¡pero es que es imposible no seguir ninguna! Quizás no la siga intencionadamente, pero hay tanta gente en el mundo, realmente tanta, que es imposible que alguien no haya hecho eso antes que tú, que no lo haya pensado antes que tú, que no haya vivido situaciones similares, y que no haya seguido una corriente que tú, sin darte cuenta si quiera, sigues también, cómo una más.
Todos estos pensamientos surgen por la presión de los exámenes en el instituto, que me hacen sentir diminuta con respecto a lo que se me está viniendo encima.
Odio sentirme presionada, con una carga sobre mis hombros para que en un futuro no demasiado lejano las cosas me vayan mejor, por que mis padres están dedicando tantos años a mi enseñanza para que un día, me pueda permitir las cosas que necesite, sin tener que preocuparme demasiado por los gastos, porque quieren que estudie, para ser alguien en algún momento, pero ¿quién? Volvemos a lo anterior, ¿ser una más? ¿alguien que no será nadie en realidad?
En ocasiones me comparo con otras personas, y suele haber dos vertientes, aquella que lo único que me provoca es incredulidad ante un comportamiento tan poco maduro, ilógico, infantil y muchos más calificativos nada positivos, y la otra a la que admiro. Aún así, me considero del fragmento más maduro, con la cabeza puesta sobre los hombros, que en ocasiones tiene ganas de comerse el mundo y cambiarlo a mejor, y en otras (cómo ésta) lo único que me apetece es gritar y gritar hasta quedarme afónica. En estos momentos no me siento demasiado madura, porque sé que no es más que una pataleta, y que se me pasará, pero si no me desahogo, me da algo, y esta es la mejor forma para desahogarme.
Supongo que es el momento para que me entren esta clase de dudas, planteamientos y quejas, pero aún así, me enerva ser de esta forma, sentirme inútil e irrelevante. Mi parte madura me quiere impedir publicar esto, pero ¿para qué demonios lo escribo entonces? Provoque lo que provoque, ya sea indiferencia, comprensión o ganas de pegarme una ostia, supongo que escribir, junto con mis dos o tres actividades de ocio son lo único que me mantienen con los pies en la tierra, aunque en ocasiones todo me sobrepasa, y me convierte en alguien (aún más) borde, irritable y quisquillosa, pero eh, creo que me lo merezco de vez en cuando, intento ser continuamente una hija modelo, una estudiante buena, una persona madura, razonable e incluso simpática, pero en momentos cómo este, ser así deja de tener sentido, porque necesito centrarme, y en vez de eso ¿qué hago yo? Ponerme a escribir o ver series. A veces soy una completa idiota, lo sé, pero creo que no puedo hacer nada por evitarlo. Soy así, al igual que sé que soy rara, y que estoy loca, pero oye, si no te gusta, no me hables.
En momentos así no sé cómo alguien me soporta, porque sinceramente, yo no lo haría, me daría un par de buenas ostias y hala.
Supongo que todos tenemos bajones, pero los odio igualmente, no me gusta sentirme así, ni pensar estas cosas, pero no puedo evitarlo, me hacen sentirme tan impotente...
O simplemente dentro de tu propia ciudad, ser alguien conocido, no una oveja más que sigue al rebaño, a la que le gustan las mismas cosas que a otro par de millones de personas, que ve las mismas series, lee los mismos libros, se divierte con las mismas bromas...
El mundo es tan grande, que me hace sentir extraña, diminuta, cómo si no tuviera alguna importancia lo que yo piense, diga o haga, ya que no va a tener gran relevancia más allá de mi entorno más cercano.
Es cómo lo típico de "¿si ahora desaparezco, realmente habría dejado huella en algún sitio?"
Creo que el número de personas a las que les afectaría de verdad no serían más de diez. A ver, no es que quiera ser super famosa y que todo el mundo me conozca, de hecho, nunca he querido ser famosa, me parece que tiene que ser un agobio increíble, y una falta de vida privada completamente innecesaria, pero no sé, pensar que no has hecho nada realmente relevante, me deprime un poco.
Se que no puedo pedirle peras al olmo, y no puedo pretender no ser famosa y a la vez hacer algo realmente importante, pero en ocasiones me entran ganas de gritarle al mundo: "Hey, ¡estoy aquí! ¡No me ignores por favor!" Sólo para comprobar si alguien es realmente consciente de mi presencia ahí, al lado suya.
El día de mañana pretendo ser buena en mi carrera, no la mejor, pero de los buenos, y cuando acabe, lo mismo en mi trabajo, cuándo lo encuentre, claro. Entonces, todo queda resumido a una monotonía opresiva y a una oveja más que sigue al resto, sin destacar en ningún momento, sin ser realmente importante, cómo un peón más, que si desaparece, simplemente será reemplazado, sin más. No quiero ser así.
Siempre he odiado a los que siguen una corriente, aunque irónicamente en muchas ocasiones también yo he seguido alguna, ¡pero es que es imposible no seguir ninguna! Quizás no la siga intencionadamente, pero hay tanta gente en el mundo, realmente tanta, que es imposible que alguien no haya hecho eso antes que tú, que no lo haya pensado antes que tú, que no haya vivido situaciones similares, y que no haya seguido una corriente que tú, sin darte cuenta si quiera, sigues también, cómo una más.
Todos estos pensamientos surgen por la presión de los exámenes en el instituto, que me hacen sentir diminuta con respecto a lo que se me está viniendo encima.
Odio sentirme presionada, con una carga sobre mis hombros para que en un futuro no demasiado lejano las cosas me vayan mejor, por que mis padres están dedicando tantos años a mi enseñanza para que un día, me pueda permitir las cosas que necesite, sin tener que preocuparme demasiado por los gastos, porque quieren que estudie, para ser alguien en algún momento, pero ¿quién? Volvemos a lo anterior, ¿ser una más? ¿alguien que no será nadie en realidad?
En ocasiones me comparo con otras personas, y suele haber dos vertientes, aquella que lo único que me provoca es incredulidad ante un comportamiento tan poco maduro, ilógico, infantil y muchos más calificativos nada positivos, y la otra a la que admiro. Aún así, me considero del fragmento más maduro, con la cabeza puesta sobre los hombros, que en ocasiones tiene ganas de comerse el mundo y cambiarlo a mejor, y en otras (cómo ésta) lo único que me apetece es gritar y gritar hasta quedarme afónica. En estos momentos no me siento demasiado madura, porque sé que no es más que una pataleta, y que se me pasará, pero si no me desahogo, me da algo, y esta es la mejor forma para desahogarme.
Supongo que es el momento para que me entren esta clase de dudas, planteamientos y quejas, pero aún así, me enerva ser de esta forma, sentirme inútil e irrelevante. Mi parte madura me quiere impedir publicar esto, pero ¿para qué demonios lo escribo entonces? Provoque lo que provoque, ya sea indiferencia, comprensión o ganas de pegarme una ostia, supongo que escribir, junto con mis dos o tres actividades de ocio son lo único que me mantienen con los pies en la tierra, aunque en ocasiones todo me sobrepasa, y me convierte en alguien (aún más) borde, irritable y quisquillosa, pero eh, creo que me lo merezco de vez en cuando, intento ser continuamente una hija modelo, una estudiante buena, una persona madura, razonable e incluso simpática, pero en momentos cómo este, ser así deja de tener sentido, porque necesito centrarme, y en vez de eso ¿qué hago yo? Ponerme a escribir o ver series. A veces soy una completa idiota, lo sé, pero creo que no puedo hacer nada por evitarlo. Soy así, al igual que sé que soy rara, y que estoy loca, pero oye, si no te gusta, no me hables.
En momentos así no sé cómo alguien me soporta, porque sinceramente, yo no lo haría, me daría un par de buenas ostias y hala.
Supongo que todos tenemos bajones, pero los odio igualmente, no me gusta sentirme así, ni pensar estas cosas, pero no puedo evitarlo, me hacen sentirme tan impotente...
martes, 29 de marzo de 2011
Falta de tiempo
Porque a mis días le faltan horas, necesitaría días de 30 o 32 horas para poder hacer todo lo que tengo que hacer. Quizás ahora, con 28 me conformaría, pero desde luego, dentro de un par de semanas, en mitad de abril, y sobretodo después, en mayo, mis días deberían de ser de 30 y pico horas, porque si no, no tengo ni idea de cómo voy a hacerlo todo.
Cumplir con las expectativas de todos, y con las más altas de todas, las mías, es complicado. Me pido poco esfuerzo a mí misma, pero luego me enfado conmigo misma si mis notas no llegan a lo que esperaba, y me implanto nuevas normas, la mitad de las cuales voy a cumplir a rajatabla, mientras que la otra mitad sólo se cumplirán o no, dependiendo de su seriedad y dificultad.
Hoy no estoy inspirada.
Lo cierto es que la indignación ya se me ha ido, por lo que no me sale la vena escritora, no cómo ayer.
Sin embargo, cuando me encuentre en medio de ese huracán de exámenes, actividades, recetas griegas y pensamientos filosóficos me volveré a indignar por mi falta de tiempo, y entonces volveré.
Cumplir con las expectativas de todos, y con las más altas de todas, las mías, es complicado. Me pido poco esfuerzo a mí misma, pero luego me enfado conmigo misma si mis notas no llegan a lo que esperaba, y me implanto nuevas normas, la mitad de las cuales voy a cumplir a rajatabla, mientras que la otra mitad sólo se cumplirán o no, dependiendo de su seriedad y dificultad.
Hoy no estoy inspirada.
Lo cierto es que la indignación ya se me ha ido, por lo que no me sale la vena escritora, no cómo ayer.
Sin embargo, cuando me encuentre en medio de ese huracán de exámenes, actividades, recetas griegas y pensamientos filosóficos me volveré a indignar por mi falta de tiempo, y entonces volveré.
lunes, 28 de marzo de 2011
It's nine o'clock on a Saturday...
... the regular crowd shuffles in,
there's an old man sitting next to me
making love to his tonic and gin
El tiempo pasa tan rápido que no parece real.
Hace nada acababa de empezar el curso y todo era: "Tenéis Selectividad a la vuelta de la esquina, asi que este curso teneis que esforzaros" o también "Debeis estudiar mucho, que es un curso difícil, y teneis la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad, otra forma de llamar a la Selectividad) ahí al lado"
Y nosotros siempre respondiamos con un: "Sí, lo sé, me esforzaré" y una sonrisa un tanto forzada.
Porque, ¿Quién quiere que le recuerden que se tiene que esforzar una y otra y otra vez? Con una es suficiente, gracias.
Pero pese a todo, hace nada que acababa de llegar la Navidad, y mientras que mis amigos en la Universidad me echaban miradas reprochantes por no tener que estar haciendo nada, yo estaba más feliz que unas pascuas por tener todavía tanto tiempo.
Pero ya estamos en Abril. Acabamos de terminar la 2ª Evaluación, sin ningún tipo de vacaciones intermedias. Es lo más raro que hemos hecho nunca. Todo va tan acelerado, hay tantos exámenes en tan poco tiempo que realmente no te da tiempo a pensar en lo que estás haciendo o en cuántos días, semanas e incluso meses están pasando sin que los disfrutes tal y cómo te gustaría. Y hoy me he dado cuenta de la fecha: 28 de Marzo, a un par de pasos de Abril, y un pequeño salto de Mayo, y con ello, a un caminito de Junio con su temida Selectividad. Porque todos te dicen lo mismo, que Selectividad no es para tanto, pero que si no pasas un 2º de Bachillerato asustado por ella, no es un 2º de Bachillerato.
Realmente pienso que está muy mal hecho. Te juegas todo en tres días, tres malditos días, y ¿qué pasa si te encuentras mal o si por culpa de los nervios lo echas todo a perder? Porque realmente lo más probable es que lo eches todo a perder. Y entonces sólo te quedará la media de Bachillerato. Yo, por suerte, siempre he sido de sacar buenas notas, por lo que mi meta es bastante buena, pero aún así, jugarme el futuro de mi carrera en tres días y una media me parece erróneo. Quiero entrar en la carrera que me gusta, porque no hay otra que me guste, porque Traducción e Interpretación de Inglés y Alemán es lo que de verdad quiero hacer, y conseguir un 10'5 sobre 14 no es nada fácil. Y si no entro...
No quiero imaginarme no entrar, sencillamente.
Por esto mismo, debería de ser consciente de que tengo que estudiar más, que no vale suspender un examen, por uno sólo que sea, que un maldito examen suspenso es capaz de bloquear la importancia de dos sobresalientes y un notable alto, y todo por un maldito cuatro con veinticinco. Por suerte hace media, y la evaluación me da aprobada, aunque el temario de ese examen hay que recuperarlo. Si yo nunca he tenido complejo de filósofa, ¿por qué tengo que estudiarme otra vez a Descartes? O mejor dicho, ¿por qué no me puede corregir el examen otro profesor, que no sea ese que ha convertido a una clase medio decente en una llena de suspensos? No es justo, pero claro, la vida no es justa, y si te quejas mucho, peor.
Así que en unos días me enfrentaré de nuevo a Descartes, deseando sacar una mayor marca esta vez, con todo lo que eso conlleva.
Es sólo que me da tanto coraje que por cero con setenta y cinco tenga que volver a repetir un examen...
y además me complique mi participación en los exámenes de la EOI, y no pueda ir a mi examen de alemán por culpa de tener ese el día antes, y uno de Arte el día después, lo que convierte al pensamiento de acudir a mi examen germano en una idea alocada si pretendo sacar buena media. Lo que realmente me da coraje es que sé que puedo sacarlo todo, pero no puedo estar en dos sitios a la vez, por mucho que lo pretenda, de verdad que no puedo.
He says: Son, can you play me a memory?
I'm not really sure how it goes,
but it's sad and it's sweet and I knew it complete
when I wore a younger man's clothes...
there's an old man sitting next to me
making love to his tonic and gin
El tiempo pasa tan rápido que no parece real.
Hace nada acababa de empezar el curso y todo era: "Tenéis Selectividad a la vuelta de la esquina, asi que este curso teneis que esforzaros" o también "Debeis estudiar mucho, que es un curso difícil, y teneis la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad, otra forma de llamar a la Selectividad) ahí al lado"
Y nosotros siempre respondiamos con un: "Sí, lo sé, me esforzaré" y una sonrisa un tanto forzada.
Porque, ¿Quién quiere que le recuerden que se tiene que esforzar una y otra y otra vez? Con una es suficiente, gracias.
Pero pese a todo, hace nada que acababa de llegar la Navidad, y mientras que mis amigos en la Universidad me echaban miradas reprochantes por no tener que estar haciendo nada, yo estaba más feliz que unas pascuas por tener todavía tanto tiempo.
Pero ya estamos en Abril. Acabamos de terminar la 2ª Evaluación, sin ningún tipo de vacaciones intermedias. Es lo más raro que hemos hecho nunca. Todo va tan acelerado, hay tantos exámenes en tan poco tiempo que realmente no te da tiempo a pensar en lo que estás haciendo o en cuántos días, semanas e incluso meses están pasando sin que los disfrutes tal y cómo te gustaría. Y hoy me he dado cuenta de la fecha: 28 de Marzo, a un par de pasos de Abril, y un pequeño salto de Mayo, y con ello, a un caminito de Junio con su temida Selectividad. Porque todos te dicen lo mismo, que Selectividad no es para tanto, pero que si no pasas un 2º de Bachillerato asustado por ella, no es un 2º de Bachillerato.
Realmente pienso que está muy mal hecho. Te juegas todo en tres días, tres malditos días, y ¿qué pasa si te encuentras mal o si por culpa de los nervios lo echas todo a perder? Porque realmente lo más probable es que lo eches todo a perder. Y entonces sólo te quedará la media de Bachillerato. Yo, por suerte, siempre he sido de sacar buenas notas, por lo que mi meta es bastante buena, pero aún así, jugarme el futuro de mi carrera en tres días y una media me parece erróneo. Quiero entrar en la carrera que me gusta, porque no hay otra que me guste, porque Traducción e Interpretación de Inglés y Alemán es lo que de verdad quiero hacer, y conseguir un 10'5 sobre 14 no es nada fácil. Y si no entro...
No quiero imaginarme no entrar, sencillamente.
Por esto mismo, debería de ser consciente de que tengo que estudiar más, que no vale suspender un examen, por uno sólo que sea, que un maldito examen suspenso es capaz de bloquear la importancia de dos sobresalientes y un notable alto, y todo por un maldito cuatro con veinticinco. Por suerte hace media, y la evaluación me da aprobada, aunque el temario de ese examen hay que recuperarlo. Si yo nunca he tenido complejo de filósofa, ¿por qué tengo que estudiarme otra vez a Descartes? O mejor dicho, ¿por qué no me puede corregir el examen otro profesor, que no sea ese que ha convertido a una clase medio decente en una llena de suspensos? No es justo, pero claro, la vida no es justa, y si te quejas mucho, peor.
Así que en unos días me enfrentaré de nuevo a Descartes, deseando sacar una mayor marca esta vez, con todo lo que eso conlleva.
Es sólo que me da tanto coraje que por cero con setenta y cinco tenga que volver a repetir un examen...
y además me complique mi participación en los exámenes de la EOI, y no pueda ir a mi examen de alemán por culpa de tener ese el día antes, y uno de Arte el día después, lo que convierte al pensamiento de acudir a mi examen germano en una idea alocada si pretendo sacar buena media. Lo que realmente me da coraje es que sé que puedo sacarlo todo, pero no puedo estar en dos sitios a la vez, por mucho que lo pretenda, de verdad que no puedo.
He says: Son, can you play me a memory?
I'm not really sure how it goes,
but it's sad and it's sweet and I knew it complete
when I wore a younger man's clothes...
sábado, 5 de febrero de 2011
Síndrome de Peter Pan
Hoy he estado viendo las fotos del cumpleaños de una amiga.
Se ha hecho mayor.
Es sólo un año más, pero es un cambio muy importante, es la edad que te indica que ya no eres un niño, que eres un adulto, y que se espera que te comportes como tal. Que te dejes de niñadas y madures, si es que no lo habías hecho ya.
Y en ese momento ha sido cuando me he dado cuenta de que no quiero crecer.
Es tonto, lo sé, e irracional, pero aun así, no puedo dejar de pensar que no quiero que llegue mi cumpleaños, con la mayoría de edad de la mano.
Hace poco lo veia como algo más, como todos los años, sin ningún cambio más allá de que habrá un ocho en lugar de un siete cuando tenga que poner mi edad, pero ahora, de repente, me parece más importante que nunca, y me asusta.
Yo nunca he sido del tipo de persona que se pasa su vida diciendo: "Quiero ser mayor, quiero tener x años"
Para nada, siempre he sido feliz con mi edad y he pensado "¿Por qué desear una edad que ya me llegará? Mejor aprovecho mi edad actual, y luego, ya veremos"
Por lo que tampoco he querido nunca, más allá de un momento concreto en alguna ocasión, pero momento al fin y al cabo, algo efímero, ser mayor de edad, porque siempre he pensado que ya me llegaría y entonces haría las cosas típicas de los mayores de edad. Conduciría, saldría de fiesta, entraría en la Universidad... etc.
Pero ha sido hoy, cuando he visto ese momento demasiado cerca, cuando me he dado cuenta de lo poco que falta, de las pocas ganas que tengo, de que pienso seguir siendo una niña más, porque no creo que se pueda madurar de un momento a otro, y pese a que siempre me he considerado madura para mi edad, en momentos como este, lo único que me apetece es volver atrás.
Volver y quedarme como niña infantil, inocente, y admitamoslo, un poco sabionda, para siempre.
Sé que es algo que se me pasará, que razonaré y daré mi brazo a torcer, e incluso, cuando llegue el día soplaré unas velas; pero en este momento, el pensar que eso está a la vuelta de la esquina, me asusta, y desahogarme escribiendolo aqui ha sido la mejor idea que ha pasado por mi cabeza, y la verdad, funciona.
Así que ahora sólo me queda tranquilizarme, ser lógica y racional, con el fin de que cuando llegue el día, pueda enfrentarlo con una sonrisa, como debe ser, y no con la pataleta interior de una niña pequeña, que lo único que quiere es seguir jugando y siendo como es por mucho tiempo.
Se ha hecho mayor.
Es sólo un año más, pero es un cambio muy importante, es la edad que te indica que ya no eres un niño, que eres un adulto, y que se espera que te comportes como tal. Que te dejes de niñadas y madures, si es que no lo habías hecho ya.
Y en ese momento ha sido cuando me he dado cuenta de que no quiero crecer.
Es tonto, lo sé, e irracional, pero aun así, no puedo dejar de pensar que no quiero que llegue mi cumpleaños, con la mayoría de edad de la mano.
Hace poco lo veia como algo más, como todos los años, sin ningún cambio más allá de que habrá un ocho en lugar de un siete cuando tenga que poner mi edad, pero ahora, de repente, me parece más importante que nunca, y me asusta.
Yo nunca he sido del tipo de persona que se pasa su vida diciendo: "Quiero ser mayor, quiero tener x años"
Para nada, siempre he sido feliz con mi edad y he pensado "¿Por qué desear una edad que ya me llegará? Mejor aprovecho mi edad actual, y luego, ya veremos"
Por lo que tampoco he querido nunca, más allá de un momento concreto en alguna ocasión, pero momento al fin y al cabo, algo efímero, ser mayor de edad, porque siempre he pensado que ya me llegaría y entonces haría las cosas típicas de los mayores de edad. Conduciría, saldría de fiesta, entraría en la Universidad... etc.
Pero ha sido hoy, cuando he visto ese momento demasiado cerca, cuando me he dado cuenta de lo poco que falta, de las pocas ganas que tengo, de que pienso seguir siendo una niña más, porque no creo que se pueda madurar de un momento a otro, y pese a que siempre me he considerado madura para mi edad, en momentos como este, lo único que me apetece es volver atrás.
Volver y quedarme como niña infantil, inocente, y admitamoslo, un poco sabionda, para siempre.
Sé que es algo que se me pasará, que razonaré y daré mi brazo a torcer, e incluso, cuando llegue el día soplaré unas velas; pero en este momento, el pensar que eso está a la vuelta de la esquina, me asusta, y desahogarme escribiendolo aqui ha sido la mejor idea que ha pasado por mi cabeza, y la verdad, funciona.
Así que ahora sólo me queda tranquilizarme, ser lógica y racional, con el fin de que cuando llegue el día, pueda enfrentarlo con una sonrisa, como debe ser, y no con la pataleta interior de una niña pequeña, que lo único que quiere es seguir jugando y siendo como es por mucho tiempo.
martes, 1 de febrero de 2011
Tiempo
Me falta tiempo para hacer las cosas que me apetecen. El tiempo es algo tan irónico... cuando te lo estás pasando bien pasa volando, mientras que cuando te aburres es lo más lento que te puedes encontrar.
Y siempre iremos con prisas, de un sitio al otro, sin fijarnos en nuestro alrededor más de lo necesario, porque es lo que tienen las personas, somos así por naturaleza. Mientras nosotros corremos y vamos siempre tan agobiados, el tiempo pasa, y las cosas cambian a nuestro alrededor, y apenas podemos apreciarlo. Porque el tiempo juega con nosotros, y seguirá jugando hasta que nos de por fijarnos en nuestro alrededor, y podamos apreciar como han cambiado las cosas, como todo ahora es distinto, como el campo que había cerca de tu casa, ahora tiene una autovia que lo atraviesa, como hay muchisimas más casas, y muchísima más gente en la ciudad y sus alrededores, como vayas donde vayas, habrá mucha gente, por que somos muchos, y nadie se fija en esas personas que van a tu lado por la calle, más que para preguntarles la hora o pensar: "mira que pintas lleva ese". Porque el tiempo nos tiene dominados, vamos siempre fijandonos en él, y vivimos alrededor de él, ya sea con un "¡llego tarde!" o un "si que tardan éstos..." seguimos mirando el reloj para intentar controlarlo, cuando, en realidad, el que nos controla, es él a nosotros.
Es algo tan relativo a la vez. Por una parte quieres que pase, siempre quieres tener más tiempo para hacer lo que te gusta, no tener que seguir los canones de la sociedad cumpliendo con tus deberes y obligaciones; y cuando por fin llega ese ansiado momento, se pasa tan rápido que cuando te das cuenta ya estás otra vez en medio de tus obligaciones. A veces desearias que un momento se alargara, mientars que en otras ocasiones lo que deseas es que se acabe de una vez.
El tiempo siempre estará ahí para importunarnos, para sacarnos de nuestras casillas precisamente por falta de él mismo. Y cuando nos demos cuenta, habrán pasado meses, o incluso años, y seguiremos con el mismo problema con respecto al tiempo.
Y siempre iremos con prisas, de un sitio al otro, sin fijarnos en nuestro alrededor más de lo necesario, porque es lo que tienen las personas, somos así por naturaleza. Mientras nosotros corremos y vamos siempre tan agobiados, el tiempo pasa, y las cosas cambian a nuestro alrededor, y apenas podemos apreciarlo. Porque el tiempo juega con nosotros, y seguirá jugando hasta que nos de por fijarnos en nuestro alrededor, y podamos apreciar como han cambiado las cosas, como todo ahora es distinto, como el campo que había cerca de tu casa, ahora tiene una autovia que lo atraviesa, como hay muchisimas más casas, y muchísima más gente en la ciudad y sus alrededores, como vayas donde vayas, habrá mucha gente, por que somos muchos, y nadie se fija en esas personas que van a tu lado por la calle, más que para preguntarles la hora o pensar: "mira que pintas lleva ese". Porque el tiempo nos tiene dominados, vamos siempre fijandonos en él, y vivimos alrededor de él, ya sea con un "¡llego tarde!" o un "si que tardan éstos..." seguimos mirando el reloj para intentar controlarlo, cuando, en realidad, el que nos controla, es él a nosotros.
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